Finde en Lisboa, coisa boa (Día 2)
Núria nos sigue contando lo que hizo el segundo día del fin de semana en Lisboa que ganó con nuestro concurso Escápate del estrés.
Día 2: Ruta cultural, Playa de Caparica, bares y fiestas populares en Alfama
Con la moto ya teníamos más facilidad de movimiento y decidimos desayunar en el Mirador de Graça (al lado del Castelo) y des de allí planificar el día: visitamos la Sé, la catedral románica del siglo XII edificada dónde antes hubo una mezquita, que se alza como una fortificación. La visita del claustro gótico es muy distinta de las convencionales visitas a claustros ya que actualmente están haciendo excavaciones arqueológicas y se pueden ver los distintos sustratos de la historia del edificio: restos romanos, islámicos y medievales.
Pero tampoco nos podemos perder el fantástico Mosterio dos Jerónimos, así que nos montamos en la moto y en un plis plas estamos allí. Este monasterio, Patrimonio de la Humanidad, construido en el siglo XVI en el más puro estilo manuelino, es un ostentoso ejemplo del esplendor económico que por aquél entonces atravesaba Portugal. Allí podemos encontrar las tumbas de Vasco de Gama y el insigne poeta portugués Luis de Camões (s. XVI). El Claustro tiene muchos detalles decorativos interesantes pero hay que saber que allí también está enterrado otro poeta y escritor portugués reconocido: Fernando Pessoa.
Después de una mañana cultural, quisimos ver el Océano Atlántico y con la moto cruzamos el famoso Puente 25 de Abril para dirigirnos a la Playa de Caparica y remojarnos los pies! Allí pudimos comer unas sardinitas asadas al lado del mar… Nos quedamos con la imagen de las barcas y la gente paseando mientras el sol se pone en el mar
Allí pensamos que por la noche habría fiesta popular en los barrios cercanos a la Sé y decidimos antes ir a cenar en algún sitio del Barrio Alto, a modo de despedida, en la Rua Barroca está lleno de restaurantes de lo más diverso en cuanto a gastronomía y precios. Y además también hay multitud de bares dónde tomar una ginginha (licor de guindas) digestiva después de cenar. Nosotros escogimos el restaurante Cravo Canela (por las reminiscencias que nos trae de Jorge Amado) y por su atractiva carta… Después de cenar fuimos a tomar un café en la cafetería modernista A Brasileira, cerca de la praça Trinidade, para después ir a la fiesta popular en las calles de la Alfama: música en directo por gentileza de una “mujer-orquestra” y entre confeti, bebida, comida y muuuuuucha gente bailando, ¡pasa la noche!
¡Esta ciudad tan encantadora ofrece tanto al viajero! Y da para repetir de nuevo y ver las cosas que me olvidé en el tintero…. Realmente es una ciudad ideal para pasar un buen fin de semana: casi siempre tiene buen clima y sus gentes son, en general, muy agradables y acogedoras. Y sin olvidar su gastronomía, urbanismo y arquitectura llenas de historia. Así que siempre que puedo, ¡vuelvo!
¡Espero que os animéis a ir!
¡¡¡Un saludo a todos!!!
Núria Catasús
Guia turística en portugués de Cataluña






